Una de las características más sobresalientes de las iglesias cristianas contemporáneas es que estas sustentan su profesión de fe en un conjunto de prácticas y resultados, en vez de basar esta en el contenido Escritural. Muestra de esta condición espiritual se manifiesta
en el hecho de que no tienen, ni tampoco les interesa, tener un conocimiento más
profundo de las Escrituras debido a que consideran que estos temas son para
“personas especiales” que tienen ese “don de maestros o de pastores”. Esta clase de pensamiento no puede estar más lejos de la realidad, pues claramente, un conocimiento más
profundo de la doctrina bíblica nos llevara a convicciones más fuertes y
robustas que a la larga se deberá ver reflejada en una vida de santidad, por lo
que crecer en este conocimiento debería ser un propósito para todo creyente, ya
sea recién nacido de nuevo, o si lleva muchos años en el evangelio.

